Tema

Relaciones interconfesionales

Esfuerzos interconfesionales de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Una de las características de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es el respeto por la diversidad de creencias y las contribuciones únicas de todas las religiones del mundo. Desde los primeros días de la Iglesia, su primer profeta, José Smith, elevó el principio de la libertad y la tolerancia religiosas: “Reclamamos el derecho de adorar a Dios Todopoderoso conforme a los dictados de nuestra propia conciencia, y concedemos a todos los hombres el mismo privilegio: que adoren cómo, dónde o lo que deseen” (Artículos de Fe 1:11).

Con ese mismo espíritu, el decimosexto presidente de la Iglesia, Thomas S. Monson, hizo una súplica durante una conferencia general, una reunión mundial semestral, pidiendo más comprensión religiosa: “Exhorto a los miembros de la Iglesia, dondequiera que estén, que muestren bondad y respeto hacia todas las personas, en todas partes. Vivimos en un mundo de gran diversidad; nosotros podemos y debemos demostrar respeto hacia las personas cuyas creencias son diferentes de las nuestras” (discurso pronunciado en la Conferencia General de abril de 2008). Los Santos de los Últimos Días aceptan a todos los creyentes sinceros como iguales en la búsqueda de la fe y en la gran obra de prestar servicio a la humanidad.

Haciendo hincapié en el amor de Dios por todas las personas, no sólo por los de una sola religión, el Élder Dieter F. Uchtdorf, anteriormente de a Primera Presidencia, el máximo cuerpo gobernante de la Iglesia, declaró: “Honramos y respetamos a las almas sinceras de todas las religiones que han amado a Dios, sea donde sea o en la época que hayan vivido o vivan, aun cuando no tuvieran la plenitud del Evangelio. Elevamos nuestra voz con gratitud por su abnegación y valor, y los abrazamos como hermanos y hermanas, hijos de nuestro Padre Celestial … Él… escucha las oraciones de los humildes y sinceros de toda nación, lengua y pueblo. Él concede luz a quienes lo buscan y honran, y están dispuestos a obedecer Sus mandamientos” (discurso pronunciado en la Conferencia General de abril de 2008).

El difunto Krister Stendahl, obispo luterano emérito de Estocolmo y profesor emérito de la Facultad de Teología de Harvard, estableció tres reglas para la comprensión religiosa: (1) Cuando se está tratando de comprender otra religión, se deben hacer las preguntas a los seguidores de la religión y no a sus enemigos; (2) no se debe comparar el mejor aspecto de la religión de uno con el peor aspecto de la otra religión; y (3) se debe dejar lugar para la “envidia santa” mediante la búsqueda de elementos de otras religiones que se puedan emular. Estos principios promueven relaciones entre las religiones que fomentan la confianza y sientan las bases de las labores de caridad.

Las necesidades espirituales y físicas del mundo requieren buena voluntad y cooperación entre las diferentes religiones. Cada una de ellas da una contribución valiosa a la gran comunidad de creyentes. Citando las palabras de Orson F. Whitney, apóstol de los primeros días de la Iglesia: “Dios está usando a más de un pueblo para lograr Su obra grande y maravillosa. Los Santos de los Últimos Días no pueden realizarla toda. Es demasiado grande, demasiado difícil, para un solo pueblo”. Por tanto, los miembros de la Iglesia no ven a los creyentes de todo el mundo como adversarios o competidores, sino como colaboradores en las muchas causas para el bien del mundo. Por ejemplo, recientemente la Iglesia ha unido fuerzas con la organización católica El Minuto de Dios para distribuir ropa a víctimas de inundaciones y deslizamientos de tierra en Colombia en enero de 2011. Además, la Iglesia trabajó con la organización Socorro Islámico USA para proporcionar alimentos y suministros médicos en enero de 2010 a los afectados por el terremoto de Haití.

Es importante observar que la cooperación interconfesional no requiere que se transija en cuanto a doctrina. Aunque la Iglesia afirma su independencia eclesiástica y reconoce sus diferencias doctrinales, eso no impide la asociación con otras religiones en proyectos de caridad. Estos esfuerzos se basan en valores universales. Una interpretación distinta de la expiación de Cristo, por ejemplo, no tiene por qué menoscabar el mandato de Cristo de: “amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Por lo tanto, es necesario mantener una separación entre las labores de caridad y los principios doctrinales, mientras que al mismo tiempo se comparte una preocupación mutua por los necesitados. No es necesario que las personas de buena fe tengan exactamente las mismas creencias a fin de lograr grandes cosas en el servicio a sus semejantes.

Nota sobre la Guía de Estilo:Al publicar noticias o reportajes sobre La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, tenga a bien utilizar el nombre completo de la Iglesia la primera vez que la mencione. Para más información sobre el uso del nombre de la Iglesia, visite nuestraGuía de estilo.